Usac-Mineduc, el incumplimiento de compromisos

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Por: Virgilio Álvarez Aragón

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.”>Concentrados en el tenue hilo autoritario que aún sostiene al presidente de la República en el cargo, la mayoría de los guatemaltecos hemos ido dejando de lado las cuestiones importantes, tal el caso de la desastrosa manera como el Ministerio de Educación trasladó la formación de maestros de nivel primario y otras especialidades a la Universidad de San Carlos.
Uno de los compromisos, cuando en 2014 se firmó el convenio entre el Ejecutivo y la Usac, recalcado en las mallas curriculares de las carreras que como consecuencia ofrecería esta a partir de 2015, fue la creación del Sistema universitario de formación inicial docente, el que para su funcionamiento exigía la elaboración, de común acuerdo entre las partes, de un plan quinquenal de formación docente. Sin embargo, ni una cosa ni otra se han establecido. No hay nada que se parezca a un sistema, mucho menos un plan quinquenal que, para su elaboración, exigiría un análisis estadístico serio de las necesidades y capacidades en lo que a formación de docentes del nivel primario se refiere. La mesa de debate y elaboración de propuestas que al respecto funcionó durante más de cuatro años fue dejada de lado, por lo que no hay ningún mecanismo de control externo que permita evidenciar, de manera objetiva, los éxitos o desaciertos de la implementación de tal disposición.
De los poquísimos alumnos que se inscribieron en las carreras de Profesorado en educación primaria intercultural e intercultural bilingüe, una pequeñísima cantidad (152) se inscribió en los centros regionales, otros (427) lo hicieron en las sedes de la Facultad de Humanidades en plan diario, y el resto (1,053) en esas sedes en plan sabatino. Según lo informado por la Usac, solo los 579 que están en plan diario son financiados por el Mineduc, financiamiento que apenas cubre los sueldos de los docentes que, contratados al estilo clientelar que se acostumbra en esa facultad, llegan, dan su clase y se van, sin que exista un claustro responsable que de manera colectiva controle y evalúe el avance de un programa que, a pesar del bullicio y aspaviento con el que se trasladó al nivel universitario, sufre, como puede verse, de una crónica improvisación. Su organización depende de la Dirección General de Docencia de la Usac, una de las direcciones con más escasos recursos y limitado poder dentro de la institución.
Si bien una de las supuestas causas del traslado a la Universidad de la formación de maestros de nivel primario era los bajos rendimientos de los alumnos en idioma español y matemáticas, resulta que de los 129 créditos de los que constan las carreras, y que se cubrirán en tres años, apenas ocho están vinculados con el aprendizaje, dominio y enseñanza del idioma español y once con el de las matemáticas. Es decir, casi el mismo tiempo y contenidos que se ofrecían en la antigua formación normalista, lo que no garantiza que sus aprendizajes se traduzcan en prácticas docentes significativas en esos temas.
En este sentido, la Usac está dejando pasar la oportunidad no solo de regular adecuada y eficientemente la formación de maestros sino, lo más bochornoso, se prestó a las improvisadas urgencias del Mineduc.
En esta forma de entender la formación de maestros, las actividades prácticas apenas sí consumen 28 créditos, lo que no se tiene claro es cómo podrán ser cubiertos de manera efectiva por los estudiantes del plan sabatino, mucho menos cómo serán las relaciones con los profesores de grado donde sean aceptados para realizarlas.
La improvisación ha hecho que, como un efecto perverso más, la formación de maestros en artes plásticas y de educación musical desaparezca como responsabilidad del Mineduc y sean asumidas por la Facultad de Humidades bajo el pomposo título de Profesorado de expresión artística con énfasis en educación musical. Si la ubicación en esa facultad es absurda, pues la Usac ya cuenta con su Escuela Superior de Arte, más absurdo resulta que ni la Usac ni el Mineduc intenten dar un giro al abandono en el que la expresión artística se ha sumido en el país, sino sean actores activos en su desmantelamiento.
Los niños de hoy y mañana esperan una formación efectiva y pertinente, y no simples improvisaciones. Las autoridades de la Usac tienen aún la oportunidad de actuar responsablemente.