Educación integral necesita Honduras para su desarrollo

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Fuente: latribuna.hn

En el gran diálogo nacional, propuesto por el Presidente de la República, JOH, es indispensable incluir como punto vital el apoyo a la educación integral para lograr el desarrollo de Honduras, pues, desde la independencia de España, nuestro país ha marchado sin metas, como las naves al garete.
En la educación de los ciudadanos se conjugan el hogar y la escuela, pues la familia, como base de la sociedad, brinda a la niñez las enseñanzas básicas inherentes a la convivencia social, y la escuela prosigue en la enseñanza profesional e intelectual.
El profesor de educación es un profesional de jerarquía y por ende el Estado deviene en la obligación de tratarlo como tal, para que el magisterio cumpla con su rol de formar al pueblo; sin embargo en nuestro país lo tratan muy mal, sobre todo en la remuneración de sus sueldos, pues hay profesores a los que les deben hasta un año, y eso no es justo.
También la tolerancia, la impunidad y la corrupción se conjugan igualmente al punto que esas tres lacras han originado una crisis en que la juventud se rebela ante la actitud de los corruptos, que han abusado del poder para explotar a la nación y por eso han llegado al extremo de decretar una huelga de hambre.
Decía el filósofo argentino, José Ingenieros:
“CUANDO LA JUVENTUD PIENSA, EL PASADO TIEMBLA”.
El diálogo nacional es, como decía el doctor Marco Aurelio Soto, “un imperativo categórico” para acabar con la corrupción que está corroyendo los cimientos de nuestra República y por eso todos los hondureños que tengan relación con la administración del Estado, deben sincerarse y trabajar con honestidad para que Honduras se nivele con los demás países del continente.
Los empleados públicos ya no deben exigir mordida para hacer un trámite, corriendo así a la inversión.
Los hoteles y los choferes de taxis ya no deben estrangular al turista, habida cuenta que este es un importante rubro para fortalecer el tesoro público, pues aunque Honduras es una nación paradisíaca pocos son los que regresan, por la actitud de esas pirañas.
El gran diálogo debe servir para enderezar entuertos como cuando se le da vuelta a un calcetín para quitarle la mugre.
Ramón Girón Laínez
Tegucigalpa, M.D.C.