Ante el desuso de los idiomas maternos

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El idioma es uno de los pilares sobre los cuales se sostiene la cultura. Todos los idiomas que se hablan en Guatemala merecen igual respeto. Ambas ideas están plasmadas en los Acuerdos de Paz firmados entre 1994 y 1996.

Casi dos décadas después no se han cumplido, o lo más delicado, no se les ha dado el valor real que pueden tener para que el país camine en la consolidación de una mejor sociedad.
La paz no se firmó únicamente para el cese del enfrentamiento armado en las montañas, sino que para que los habitantes de Guatemala conviviéramos en un ambiente tolerante y pacífico, como base del desarrollo social que todos esperamos. Para eso, viendo que no hay transformaciones significativas, debemos revisar temas como el que hoy nos ocupa: los idiomas mayas.
Cada 21 de febrero, desde el 2000, se celebra el Día Internacional de la Lengua Materna por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), pero cada año pasa más desapercibido, porque ni en los centros educativos y hogares se recuerda en el sentido de su práctica y valoración.
Inclusive, todavía existe discusión que si es lengua o idioma; en el caso del primer término, algunos lo consideran peyorativo o degradante en calidad, por ello, en los Acuerdos de Paz se refieren a ellos como idiomas indígenas. Sin embargo, si vamos a las definiciones de la Real Academia Española, lengua se define como un sistema de comunicación verbal y casi siempre escrito, propio de una comunidad humana; cuyos hablantes reconocen modelos de buena expresión. Mientras que la misma entidad reguladora dice que idioma es: Lengua de un pueblo o nación, o común a varios. Así que la preocupación no debería ser esa.

El enfoque debería estar no en la definición, sino que en adoptar disposiciones para recuperar y proteger los idiomas indígenas y promover el desarrollo y la práctica de los mismos; porque hablar y escribir un idioma indígena no demerita a nadie, sino que por el contrario, le da un valor y participación importante en la comunidad.

El asunto está mal orientado, porque los paradigmas y modelos actuales de desarrollo se sustentan en la globalización y dictan que se deben aprender y dominar los idiomas masivos, como el inglés y más recientemente el mandarín, que lo hablan millones de personas. Y efectivamente así es, hay que estar listos para estos esquemas mundiales, pero sin desatender lo local. Por ello debería tener eco el tema de la celebración de las lenguas en este año que la Unesco la plantea como: Las lenguas locales y la transmisión del conocimiento científico. Si algo se puede heredar a las nuevas generaciones es el conocimiento en el contexto global. Las técnicas o experiencias extranjeras pueden servir, sin embargo no como lo propio, que puede representar orientación en la toma de decisiones, las cuales deben ser con pertinencia lingüística y cultural.

En el Día Internacional de la Lengua Materna, hacemos un llamado a las familias, a que no se desentiendan de su misión educativa; a los centros escolares, a fortalecer los programas con contenidos en idiomas indígenas; que no sea una pesada tarea impartir clases en mam o k’iche’, porque ya están en los pénsum, es cuestión de darles vida, porque una nación con diversidad lingüística es sólida en el tiempo.

Fuente: http://elquetzalteco.com.gt/editorial/ante-el-desuso-de-los-idiomas-maternos